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Recomendaciones para el consumo de pescados y mariscos en Semana Santa
16 ABR 2014.- Dado que en Semana Santa aumenta el consumo de pescados y mariscos, el Ministerio de Salud argentino difundió una serie de recomendaciones emitidas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), para evitar intoxicaciones causadas por estos alimentos.

Las proteínas de la carne de pescado se digieren con facilidad y complementan a las que aportan los cereales y las legumbres. A fin de aprovechar sus beneficios para la salud, la ANMAT recuerda que se trata de un alimento que se puede alterar con facilidad si no se tienen en cuenta algunos cuidados al momento de su compra y conservación.

Asimismo, es necesario conocer las formas más adecuadas de prepararlo. "Lo mejor es que esté bien cocido, ya sea al horno, al vapor o a la plancha, y limitar al máximo la fritura", señala Adriana Vince, nutricionista del Plan Nacional Argentina Saludable.

Qué tener en cuenta a la hora de comprar

La compra de cualquier tipo de pescado deberá hacerse en comercios habilitados que presenten buena higiene general y exhiban sus productos frescos, conservados en abundante hielo (cubiertos) o congelados.

El pescado fresco debe presentar:
  • Un ligero olor a pescado, pero nunca olor a amoníaco.
  • Los ojos siempre brillantes, no hundidos. La opacidad o el hundimiento son signos de deterioro.
  • Las agallas rojas, las escamas adheridas al cuerpo y su carne firme. No debe ceder ante la presión del dedo.
  • Pigmentación viva y brillante.
  • La columna vertebral firmemente adherida a los músculos. Si se la intentara separar de ellos, debería romperse.
  • La sangre roja y brillante. Si el pescado no está fresco, el color se vuelve marrón pardo.
Una vez comprados, los pescados y mariscos deben transportarse directamente al domicilio. Es fundamental refrigerarlos de forma inmediata, para evitar que se corte la cadena de frío.

Cómo conservar estos alimentos
  • Mantenerlos, como máximo, uno o dos días en la parte más fría de la heladera, y hasta tres meses en el freezer.
  • No descongelar y volver a congelar los pescados y mariscos.
  • No descongelarlos a temperatura ambiente.
  • Cocinarlos bien.
  • Una vez preparados, consumirlos lo antes posible.
En cuanto a los crustáceos menores, como camarones y langostinos, se debe observar con especial cuidado que no presenten manchas negras, olor desagradable o un desprendimiento entre la cabeza y el tronco.

En tanto, los calamares  deben tener la piel lisa, suave y húmeda, sin manchas sanguinolentas o extrañas. Sus ojos deben verse brillantes y salientes, y su musculatura, consistente y elástica. Los mejillones u otros moluscos bivalvos deben tener las valvas cerradas y, una vez cocidos, deben abrirse. Si están abiertas, hay que comprobar que se cierren con un ligero golpe. Asimismo, se recomienda que las pencas de bacalao salado tengan un aspecto seco y sin puntos rojos o negros en su superficie, ya que ello indicaría que tienen hongos.

Una opción muy saludable

"En estas fechas tenemos la costumbre de comer pescado, que es un buen alimento porque aporta Omega 3, un ácido graso que contribuye a reducir el colesterol y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, es recomendable adoptarlo en la dieta y consumirlo al menos dos veces por semana",  comentó Sebastián Laspiur, director de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles.

El pescado es un alimento de excelente calidad nutricional porque proporciona proteínas de alto valor biológico, es decir, aquellas que tienen los aminoácidos que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo. En comparación con la carne vacuna, aporta proteínas y minerales de igual calidad, pero contiene una cantidad de grasas mucho menor.


Fuente: Ministerio de Salud de la Nación, Argentina.