INFECCIONES MEDIDAS DE PREVENCIÓN SALUD EMOCIONAL JUEGOS Y DEPORTES SALUD DE LOS DOCENTES

La importancia de la salud emocional
Según lo establece la OMS, la salud “es un estado de completo bienestar y equilibrio entre los factores físicos, psicológicos (mentales), sociales y medioambientales, y uno de los elementos fundamentales que hacen a la calidad de vida”. Este enfoque integral aporta una mirada del niño como un ser humano completo, cuyas diferentes dimensiones –cuerpo, emociones, mente y espíritu– se interrelacionan de manera continua.

Para que los niños crezcan sanos y tengan una vida plena y satisfactoria, es crucial entonces que los adultos a cargo de su cuidado y educación se ocupen de satisfacer cada una de sus necesidades, tanto físicas como psicoemocionales. Entre estas últimas, se encuentran la aceptación, la valoración, la seguridad, la autonomía y la pertenencia.

Los niños con un desarrollo emocional adecuado tendrán mayores posibilidades de:
  • Entablar relaciones satisfactorias con quienes los rodean.
  • Afrontar con fortaleza las adversidades.
  • Disfrutar de la vida que llevan.
  • Alcanzar un buen rendimiento académico.
  • Desarrollar al máximo su potencial.
Por el contrario, los problemas emocionales pueden interferir en la vida cotidiana, dentro del hogar o en la escuela. Sin la ayuda adecuada, pueden conducir a situaciones de:
  • Fracaso escolar.
  • Conflictos familiares.
  • Dificultades vinculares.
  • Violencia.
  • Estados depresivos.
En algunos casos y con el tiempo, pueden también llevar al abuso de sustancias.

Debido a que los primeros años son de vital importancia para el desarrollo emocional, es fundamental que padres, familiares, docentes y cuidadores actúen en forma cotidiana y sostenida, a través de una intervención asertiva y oportuna en el proceso de crecimiento.

Conocer y tomar conciencia de los posibles riesgos, para anticiparse y adoptar todas las medidas necesarias que estén a su alcance, permitirá a los adultos actuar desde la prevención y brindar mayor protección.

Impacto de las emociones en el bienestar integral

Las investigaciones hechas en el campo de las neurociencias, las ciencias de la conducta humana y la psiconeuroinmunología coinciden  en demostrar la estrecha relación que existe entre los procesos biológicos, la cognición y las emociones en el ser humano.

El desequilibrio producido por los factores de estrés físico o mental expone al organismo a una mayor vulnerabilidad, al disminuir las defensas y predisponerlo a contraer enfermedades cardiovasculares, gastrointestinales, musculares o del sistema inmunitario, entre otras. Por lo tanto, la satisfacción de las necesidades psicoemocionales es uno de los aspectos clave en la promoción de la salud.

Entendiendo las emociones

Las emociones son impulsos que nos mueven a actuar. Algunas de ellas, como el amor y la alegría, producen bienestar y entusiasmo, mientras que otras, como el miedo, la tristeza y la ira, pueden generar malestar, inseguridad  o confusión.

En sí mismas, las emociones no son buenas ni malas: todas son válidas, dependiendo de la situación en la que se manifiestan. Por ejemplo, frente a una injusticia es adecuado sentir enojo y expresarlo. El problema puede radicar en la manera en que la persona reacciona.

La inteligencia emocional

En la década del 90, el psicólogo Daniel Goleman dio a conocer la teoría sobre inteligencia emocional, redefiniendo el concepto tradicional de inteligencia. Afirmó que el éxito personal y profesional no depende únicamente del coeficiente intelectual con que una persona haya sido dotada naturalmente, sino también de una serie de factores relacionados con el manejo adecuado de las emociones.

La inteligencia emocional tiene que ver con la capacidad para reconocer y comprender los sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. Permite afrontar las exigencias y presiones del entorno, a través de una interacción social positiva.

Según Goleman, las habilidades emocionales fundamentales para triunfar en la vida son:
  • Autoconocimiento.
  • Autocontrol.
  • Entusiasmo.
  • Perseverancia.
  • Capacidad para motivarse a uno mismo.
  • Empatía.
  • Habilidad para establecer y mantener relaciones interpersonales.
  • Capacidad para resolver conflictos. 
  • Capacidad para colaborar con los demás.
El experto afirma que si los adultos enseñan estas habilidades a los niños, les darán la oportunidad de obtener el mejor rendimiento posible  al potencial intelectual con que hayan sido dotados genéticamente.

Pautas a tener en cuenta

Es fundamental enseñar a los niños a reconocer, aceptar y expresar todas sus emociones desde que son pequeños, mostrándoles maneras adecuadas de canalizar aquellas que son desagradables, sin dañarse ni lastimar a los demás. Para ayudarlos en este proceso es importante:
  • Alentarlos a compartir sus miedos, preocupaciones y enojos.
  • Escucharlos con una actitud comprensiva. 
  • Aceptar lo que sienten, sin juzgarlos, ridiculizarlos ni corregirlos, aunque no se aprueben las actitudes o comportamientos inapropiados que derivan de su malestar.
  • Ayudarlos a elaborar lo que sienten y encontrar maneras adecuadas de manifestar sus vivencias.
Las emociones negativas intensas y habituales que no se canalizan de manera adecuada  son uno de los factores que generan estrés. Por lo tanto, si los adultos brindan a los niños oportunidades frecuentes para experimentar emociones positivas y un ambiente de afecto y contención, contribuirán a fortalecer sus defensas y, así, su salud.

Es probable que un niño goce de una buena salud mental si usualmente:
  • Se siente seguro y cómodo en vez de tener miedo.
  • Logra expresar verbalmente los sentimientos, tanto positivos como negativos.
  • Expresa su enojo sin lastimarse a sí mismo ni a los demás.
  • Respeta y se preocupa por el bienestar de otros.
  • Es cuidadoso y trata bien a sus mascotas.
  • Supera las desilusiones y frustraciones.
  • Es cuidadoso y evita situaciones riesgosas.
  • Puede pedir cariño y atención de maneras positivas.
  • Logra defenderse y no permite que otros lo traten injustamente.
  • Participa en actividades en casa y en la escuela.
  • Puede desarrollar actividades nuevas y entablar amistades.
  • Enfrenta y resuelve tareas que lo desafían.
  • Pide ayuda cuando no puede resolver algunas situaciones solo.
Así como ante síntomas visibles de enfermedad en los niños los adultos visitan al pediatra, es importante que estén atentos a los síntomas de malestar emocional, para consultar con un profesional idóneo cuando sea necesario. Si bien no resulta sencilla, la detección precoz de los primeros indicios de posibles problemas emocionales, permitirá evitar que se transformen en un trastorno de mayores dimensiones.