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GENERALIDADES

Es una zoonosis emergente causada por virus del género Hantavirus y trasmitida al ser humano a través de roedores infectados.

Existen dos tipos de síndromes producidos por hantavirus:
  • Fiebre hemorrágica con síndrome renal (propia de Asia y Europa).
  • Síndrome pulmonar por hantavirus endémico de las Américas. 
A este último nos referiremos en los apartados que siguen.

SÍNTOMAS

Puede presentarse como un cuadro leve, con un síndrome febril inespecífico, o llegar a la manifestación más grave, con insuficiencia respiratoria y shock cardiogénico. Inicia en forma aguda, con:
  • Fiebre alta y escalofríos.
  • Mialgias.
  • Cefaleas.
  • Artralgias.
  • Petequias.
Y puede aparecer un cuadro símil abdomen agudo, más frecuente en niños. Esta etapa dura de tres a cinco días y es indistinguible de otras, ya que no presenta síntomas respiratorios. Evoluciona con tos productiva, taquipnea y disnea, hasta shock y edema pulmonar de desarrollo rápido y progresivo. Lleva a la muerte en 24 a 48 horas. La letalidad varía entre 30 y 40%.

PERÍODOS DE INCUBACIÓN Y CONTAGIO, TIEMPO DE EXCLUSIÓN

El período de incubación es, en promedio, de 30 días, aunque oscila entre siete y 45 días desde la exposición al roedor (Oligoryzomys longicaudatuso o “ratón colilargo”, en Argentina). La transmisión ocurre fundamentalmente por inhalación de aerosoles cargados de partículas virales provenientes de las heces, orina y saliva de los roedores infectados. Otras posibles vías de transmisión son:
  • A través de las mucosas conjuntival, nasal o bucal.
  • Por la mordedura del roedor infectado. 
También existen evidencias epidemiológicas y virológicas de transmisión de persona a persona en relación con el virus Andes, en el sur de Argentina.La transmisión al ser humano ocurre cuando este se introduce en el hábitat de los roedores en zonas suburbanas y ambientes rurales (principalmente, en los peri-domicilios), durante el desarrollo de actividades laborales o recreativas, o en lugares cerrados, como galpones o depósitos infestados por roedores.

Los niños con hantavirus no pueden asistir a clases, ya que se trata de un cuadro de presentación aguda y grave, por lo cual el paciente debe permanecer internado bajo control clínico.

DISEMINACIÓN Y MEDIDAS DE CONTROL

Los cambios climáticos, los predadores, la intervención del hombre en talas o desmontes, la introducción de especies exóticas o los cambios en la agricultura y urbanización podrían alterar la dinámica poblacional de los roedores silvestres que actúan como reservorios, favoreciendo así el aumento del número de estos animales y, como consecuencia, la emergencia de las infecciones por hantavirus en humanos.

Las mejores medidas de prevención son:
  • Evitar el contacto con los roedores y sus excretas.
  • Mantener prácticas higiénicas del medio que impidan a los roedores colonizar la vivienda y los sitios de recreo y trabajo.
  • Mantener la vivienda limpia, para evitar la presencia de roedores. 
  • Evitar que los roedores entren o hagan nidos dentro de las casas, sellando todas las rendijas de más de 0,5 centímetros de abertura, sobre todo en aquellos lugares donde se almacenan alimentos.
  • Colocar las huertas y leñas lejos del hogar, en lo posible a 30 metros del mismo. 
  • No usar alojamientos cerrados que puedan haber sido infestados por roedores, sin antes ventilarlos. 
  • Acampar lejos de malezas y basurales. No dormir directamente sobre el suelo y, en caso de usar carpas, elegir en lo posible las que tengan piso.
TRATAMIENTO

No existe tratamiento antiviral específico, sino que se utilizan medidas de soporte. Deben realizarse en instituciones con acceso a Unidades de Cuidados Intensivos.

EPIDEMIOLOGIA LOCAL

En América se reconocen más de 20 genotipos virales, cada uno asociado a un reservorio específico. Entre estos, se encuentran: el virus Sin Nombre en América del Norte, el virus Laguna Negra en Paraguay y Bolivia, el virus Juquitiba en Brasil, el virus Andes en Argentina y Chile, y el virus Choclo en Panamá. 

En Argentina circulan al menos 10 genotipos diferentes y ocho de ellos se han asociado al síndrome cardiopulmonar por hantavirus: virus Andes, Lechiguanas, HU39694, Central Plata, Orán, Laguna Negra, Bermejo y Juquitiba. 

Se han reportado casos de síndrome cardiopulmonar por hantavirus en nueve países de Centro y Sudamérica –Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela–, y en Norteamérica: Estados Unidos, Canadá y México.

En Argentina se conocen casos de esta enfermedad desde mediados de la década del 80. Las áreas endémicas del país incluyen:
  • La zona de clima subtropical de las provincias de Salta y Jujuy, y del oeste de Formosa.
  • La zona central o pampeana, que incluye la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
  • La zona nordeste: Misiones, Corrientes y este de Formosa.
  • La zona suroeste (andina), integrada por las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.
Es una enfermedad de notificación obligatoria.

PARA RECORDAR
    • Se debe sospechar la infección por hantavirus en cualquier persona que:
      1. Presente fiebre mayor de 38° C sin etiología definida y acompañada de mialgias, escalofríos, astenia, cefalea o dolor abdominal.
      2. Haya podido estar expuesta al contacto con roedores silvestres en las seis semanas previas.
        • En las zonas endémicas, el diagnóstico debe sospecharse ante todo paciente que tenga un síndrome febril inespecífico.



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