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GENERALIDADES

Es una arbovirosis causada por el virus de la fiebre amarilla y trasmitida por el mosquito Aedes aegypti, entre otros vectores. Existe un único tipo viral.

SÍNTOMAS

Las manifestaciones clínicas de la fiebre amarilla son variables: desde formas asintomáticas, pasando por formas leves inespecíficas, hasta la fiebre hemorrágica clásica.

El comienzo es abrupto y con:
  • Fiebre mayor de 39 grados.
  • Escalofríos.
  • Cefalea.
  • Náuseas.
  • Mareos.
  • Malestar general.
  • Mialgias.
  • Bradicardia relativa. 
La mayoría de los pacientes se recupera en forma completa; sin embargo, en el 15 a 25% de los casos los síntomas reaparecerán en forma más grave con ictericia, dolor epigástrico, manifestaciones hemorrágicas –como epistaxis, gingivorragia, hematemesis y melena– y alteración de las funciones hepática y renal. También pueden ocurrir miocarditis y encefalitis. En estos casos, la tasa de mortalidad puede llegar al 50% o 60%.

PERÍODOS DE INCUBACIÓN Y CONTAGIO, TIEMPO DE EXCLUSIÓN

En el ser humano, el período de incubación desde la picadura es típicamente de tres a seis días. 

Las personas infectadas presentan viremia desde uno a dos días antes de la aparición de la fiebre, hasta tres a cinco días después. Si durante la viremia el mosquito pica al afectado, se infecta con el virus. Y después de que este se replica en el mosquito (durante nueve a 12 días), el insecto puede trasmitirlo al picar a otro individuo.

Debido a la alta viremia, la trasmisión puede ser:
  • Transfusional.
  • Por uso de drogas endovenosas. 
La enfermedad no se transmite:
  • De persona a persona.
  • A través de objetos.
  • Por vía oral, respiratoria o sexual.
La infección confiere inmunidad de por vida.

Los niños con fiebre amarilla no pueden asistir a clases, ya que todo individuo enfermo debe evitar el contacto con el mosquito mientras tenga fiebre. Esto se debe a que si el paciente recibe una picadura durante la viremia, el mosquito se vuelve infectante y potencial trasmisor de la enfermedad. Se debe entonces mantener al niño febril protegido con mosquiteros o tules, o en ambientes cerrados con aire acondicionado. Luego del período febril, la persona no transmite el virus al mosquito.

DISEMINACIÓN Y MEDIDAS DE CONTROL

La fiebre amarilla es endémica en el África subsahariana y las áreas tropicales de Sudamérica.

La principal medida de prevención es la vacunación de las personas que viven en zonas de riesgo y de los viajeros que ingresan o salen de áreas endémicas o epidémicas. 

En Argentina la vacuna está incorporada al Calendario Nacional de Vacunación para chicos de 18 meses que viven en zonas endémicas, con un refuerzo único a los 10 años de recibida la primera dosis. Es una vacuna viral atenuada con múltiples contraindicaciones a las que el médico debe estar alerta.

La prevención de la fiebre amarilla selvática solo es posible por medio de la vacunación, pero para prevenir la fiebre amarilla urbana, son útiles, además, los programas de control del vector. Las medidas recomendadas son: 
  • Eliminar los recipientes que puedan acumular agua estancada.
  • Eliminar el agua de los huecos de árboles, rocas, paredes, pozos y letrinas abandonadas.
  • Rellenar los huecos de tapias y paredes donde pueda juntarse agua de lluvia. 
  • Eliminar todo tipo de basura o recipientes inservibles, como latas, cáscaras, llantas y demás recipientes u objetos que puedan almacenar agua. 
  • Cambiar cada tres días el agua de los floreros, platos debajo de macetas o colectores de desagües de aire acondicionado o lluvia que estén tanto dentro como fuera de una vivienda. Frotar las paredes de los mismos. 
  • Mantener limpias, cloradas o vacías las piletas de natación fuera de la temporada.
En áreas con riesgo de trasmisión de fiebre amarilla, se deben utilizar repelentes. Los productos concentrados que contienen  N,N-diethyl-meta-toluamida (DEET) en concentración de hasta 30% se encuentran aprobados para uso en niños a partir de los dos meses de vida. Si bien los repelentes con citronella son útiles, confieren una protección poco duradera.

TRATAMIENTO

No existe un tratamiento antiviral específico, sino que se utilizan medidas de sostén. Durante el período febril, el paciente debe estar bien hidratado y se debe evitar que consuma AAS u otros AINES, para minimizar el riesgo de sangrado.

EPIDEMIOLOGIA EN ARGENTINA

En 1966 se aisló por primera vez el virus de la fiebre amarilla en el país, durante un brote de fiebre amarilla selvática. El virus no volvió a encontrarse hasta noviembre de 2007, en el área de Iguazú, en la provincia de Misiones. Se documentaron nueve casos en seres humanos, de los cuales dos fallecieron. Ninguno de los afectados tenía antecedentes de vacunación antiamarílica. 

En la actualidad, se consideran zonas de riesgo la totalidad de las provincias de Formosa y Misiones y los departamentos del norte de Corrientes, del noreste de Chaco y del este de Jujuy y Salta.

PARA RECORDAR
  • La fiebre amarilla es una enfermedad inmunoprevenible.
  • En Argentina la vacuna se encuentra disponible para las áreas endémicas.
  • El control del vector contribuye al control de la fiebre amarilla y también del dengue.

Última actualización sobre vacunas: 7 de febrero de 2014.



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