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GENERALIDADES 

Las infecciones por Chlamydia trachomatis se encuentran entre las más frecuentes de transmisión sexual, particularmente entre los adolescentes sexualmente activos y adultos jóvenes. 

Estas bacterias son intracelulares obligadas. Las tres especies que se asocian con infección en seres humanos son: C. pneumoniae, C. trachomatis y  C. psittaci. Dentro de la especie C. trachomatis, existen 15 serovariedades. Tres de ellas se asocian con el linfogranuloma venéreo y las 12 restantes, a infecciones oculogenitales (tracoma, conjuntivitis y enfermedad del aparato genital). 

C. trachomatis tiene especial tropismo por las células epiteliales del endocérvix y del aparato genital superior de las mujeres, y por la conjuntiva, la uretra y el recto de personas de ambos sexos. Puede comprometer también el epidídimo y la próstata, y en los niños, las células epiteliales del tracto respiratorio. 

SÍNTOMAS

Las manifestaciones clínicas más frecuentes son:
  • Tracoma ocular y conjuntivitis de inclusión.
  • Infección genital.
  • Uretritis.
  • Infección perinatal.
El tracoma ocular es una queratoconjuntivitis folicular crónica, con neovascularización de la cornea. Es el resultado de una infección ocular repetida y crónica. La ceguera secundaria a la extensa cicatrización ocurre en el 1 al 15% de los pacientes con tracoma. 

Generalmente, la conjuntivitis aguda es unilateral. Al inicio, presenta intensa hiperemia y, luego, secreción mucopurulenta. Puede progresar con compromiso de la córnea.

En cuanto a las infecciones genitales, la mayoría son asintomáticas. En las mujeres, es mayor la posibilidad de reinfecciones y el riesgo de desarrollar una enfermedad pélvica inflamatoria (EPI), embarazo ectópico y esterilidad. Los síntomas de vulvovaginitis pueden asociarse a uretritis. La infección endocervical puede progresar también a una EPI. La infección recurrente o persistente puede causar adherencias de las trompas de Falopio y la consiguiente infertilidad. Ante la aparición de clamidia o gonococo en las niñas, deberá sospecharse una situación de abuso sexual.

Dentro de las infecciones genitales, debe mencionarse el linfogranuloma venéreo, que se caracteriza por la aparición de una pápula pequeña o lesión ulcerosa en la mucosa genital, generalmente indolora, que se autolimita a los pocos días. En un segundo estadio, aparecen adenopatías inguinales unilaterales y dolorosas, que pueden llegar a abscedarse. Puede presentarse, además, fiebre, cefaleas y mialgias. En un tercer estadio, aparecen abscesos perirectales, fístulas, hiperplasia de los ganglios linfáticos intestinales y proctolitis.

Clamidia es la causa del 30 al 50% de las uretritis no gonocócicas en los varones, aunque puede asociarse a la infección gonocócica en un 20% de los casos. Los síntomas más frecuentes son disuria y secreción uretral clara o blanquecina escasa. Puede complicarse con una epididimitis.

La infección perinatal se adquiere durante el pasaje por el canal de parto, por contacto con las secreciones genitales infectadas. La conjuntivitis se presenta entre 5 y 14 días después del nacimiento. La neumonía, que ocurre en el 10 al 20% de los recién nacidos, es otra forma de presentación de la infección perinatal. Los síntomas características son: taquipnea, tos, obstrucción nasal, pero sin fiebre. La mitad de los casos puede asociarse con conjuntivitis.

PERIODOS DE INCUBACIÓN, CONTAGIO Y TIEMPO DE EXCLUSIÓN

El periodo de incubación varía según el cuadro clínico de infección, con un promedio de, por lo menos, una semana.

El riesgo de conjuntivitis es del 25 al 50%.

El recién nacido de madre con infección cervical por C. trachomatis tiene un 60% a un 70% de riesgo de adquirir la infección durante su pasaje por el canal de parto. De estos niños expuestos, aproximadamente el 20 al 50% puede presentar un cuadro de conjuntivitis dentro de las dos primeras semanas de vida y entre un 10 y 20% puede desarrollar un episodio de neumonía dentro de los tres o cuatro meses de vida. 

En las uretritis por clamidia, el periodo de incubación oscila entre tres y 21 días, con un inicio gradual de los síntomas. 

El linfogranuloma venéreo es contagioso durante la enfermedad activa.                                  

Los adolescentes con infección genital por clamidia no deben ser excluidos de la escuela.

DISEMINACIÓN Y MEDIDAS DE CONTROL

El 50% de los niños que nacen por parto vaginal adquiere la infección perinatal. En algunos recién nacidos, la infección ocurre luego de una cesárea con membranas íntegras.

La infección del tracto genital se transmite por vía sexual, con alta prevalencia entre los adolescentes sexualmente activos.

TRATAMIENTO 

Para la conjuntivitis neonatal, puede indicarse eritromicina, en dosis de 50 mg/kg/día, cada seis horas y durante 14 días. Dado que la efectividad de la eritromicina es cercana al 80%, puede requerirse un segundo curso de antibiótico. El tratamiento tópico no es efectivo.

En caso de neumonía, podrá indicarse:
  • Azitromicina (vía oral), en dosis de 10 mg/kg/día, durante cinco días.
  • Eritromicina (vía oral), en dosis de 50 mg/kg/día, cada seis horas y durante 14 días.
Si bien es alto el riesgo de infección, los niños nacidos de madres que tienen infección por clamidia y no han sido tratadas adecuadamente no deben recibir antibiótico profiláctico.

Para las infecciones genitales en adolescentes, se recomienda:
  • Doxiciclina, en dosis de 100 mg, cada 12 horas y durante siete días.
  • Azitromicina, en una única dosis de 1 g.
Como alternativa, se puede usar levofloxacina, en dosis de 500 mg/día, durante siete días.

Las embarazadas pueden recibir azitromicina o eritromicina. La doxiciclina y levofloxacina están contraindicadas durante el embarazo.

PREVENCIÓN

El diagnóstico y el tratamiento adecuado de las mujeres embarazadas que tienen una infección por clamidia contribuyen a prevenir la infección en el neonato. Las mujeres embarazadas con alto riesgo de infección, en particular las menores de 25 años y las que tienen múltiples parejas sexuales, deberían ser testadas en el primer y tercer trimestre de embarazo.

La profilaxis tópica con nitrato de plata, eritromicina o tetraciclina para prevenir la oftalmia gonocócica en los recién nacidos, no previene la infección por clamidia.

Las madres (y sus parejas sexuales) de lactantes con conjuntivitis o neumonía por Chlamydia deberían recibir tratamiento.

El examen ginecológico de las adolescentes sexualmente activas debería realizarse anualmente.

Los contactos sexuales de las pacientes con infección documentada deben ser estudiados y tratados con antibióticos. Deben incluirse todas las personas que tuvieron contacto durante los 60 días previos al comienzo de los síntomas del caso índice.

Se debe mantener abstinencia sexual hasta finalizar el tratamiento y no tener síntomas, o hasta siete días después de recibir la dosis única de azitromicina.

Ante la detección de una infección de transmisión sexual, el médico debe estudiar la ocurrencia de otras enfermedades de este tipo.

PARA RECORDAR 
  • Las infecciones por Chlamydia trachomatis se encuentran entre las más frecuentes de transmisión sexual, particularmente entre los adolescentes sexualmente activos y adultos jóvenes.
  • Las manifestaciones clínicas más frecuentes son: tracoma ocular, conjuntivitis, infección genital, uretritis e infección perinatal.
  • En las adolescentes y mujeres jóvenes, si la infección no es tratada de manera adecuada, puede progresar a enfermedad inflamatoria pélvica, causando embarazos ectópicos e infertilidad.
  • Como medida preventiva, es fundamental el screening ginecológico periódico de las adolescentes sexualmente activas y el tratamiento precoz del caso índice, así como de sus contactos sexuales.
  • Los adolescentes con infección por clamidia deben ser testeados para otras infecciones de transmisión sexual como sífilis, gonorrea, VIH  y hepatitis B y C.
  • Ante la presencia de uretritis en los hombres y cervicitis en las mujeres, considerar la posibilidad de coinfección gonocócica.  
  • Es importante proporcionar a los adolescentes información clara y precisa sobre educación sexual y prevención de infecciones de transmisión sexual, por ejemplo, a través de charlas y talleres en las escuelas.



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