INFECCIONES MEDIDAS DE PREVENCIÓN SALUD EMOCIONAL JUEGOS Y DEPORTES
SALUD DE LOS DOCENTES PROGRAMAS EDUCATIVOS LIBROS PARA CHICOS NOVEDADES
VACUNAS
LAVADO DE MANOS
HIGIENE Y SEGURIDAD DE LOS ALIMENTOS
DESINFECCIÓN EN LA ESCUELA
MANEJO DE INFECCIONES EN ESTABLECIMIENTOS
· Conceptos básicos de transmisión de infecciones
· Manejo de brotes de Haemophilus influenzae b
· Manejo de brotes de hepatitis A
· Manejo de brotes de meningococo
· Manejo de brotes de sarampión
· Manejo de brotes de tuberculosis
· Manejo de brotes de varicela
· Manejo de pañales en jardines maternales
> PADRES > PREVENCION >
> Conceptos básicos de transmisión de infecciones

Las escuelas y los jardines son ámbitos propicios para la diseminación de infecciones, debido al contacto estrecho entre el personal y los alumnos, y a la inadecuada higiene de los niños pequeños. Por eso, es importante que los docentes conozcan los mecanismos de transmisión de las infecciones y colaboren la prevención de los contagios.

Se debe recordar que los niños pueden transmitir microorganismos de manera activa, aunque a simple vista estén sanos. El contagio puede producirse por diferentes vías.

POR CONTACTO DIRECTO

Se produce a través de las manos contaminadas o del contacto con objetos o superficies contaminados con secreciones respiratorias o materia fecal. Algunos objetos y superficies a considerar son: cambiadores de pañales, pisos, mesas de comida, picaportes, juguetes, inodoros y otros elementos de los baños. Como muchos microbios pueden permanecer en las superficies, si no se las desinfecta adecuadamente, pueden contribuir a la diseminación de infecciones.

El contacto directo entre los niños también predispone a adquirir diferentes enfermedades, como pediculosis (contacto cabeza-cabeza), ciertas infecciones por hongos (uso compartido de sombreros y otros objetos de juego), sarna y otras infecciones cutáneas (contacto piel-piel), e infecciones respiratorias o herpes (contacto boca-boca, mediante el beso).

POR VÍA FECAL-ORAL

Esta vía es muy común en el caso de los niños que no controlan esfínteres. Debido al cambio de pañales y a las conductas propias de los lactantes y deambuladores, las superficies contaminadas con materia fecal (pisos, manos, juguetes, canillas) con frecuencia toman contacto con la boca, permitiendo el ingreso de microorganismos y perpetuando su diseminación. Incluso en el caso de niños pequeños que controlan esfínteres, la falta de higiene y los juegos propios de la edad facilitan la transmisión de infecciones por esta vía.

Enseñar a los más pequeños a lavarse las manos y a mantener una estricta limpieza y desinfección de las superficies es una medida eficaz de control. Asimismo, es muy importante que el personal responsable del cambio de pañales o de la higiene de los niños adhiera en forma estricta a las recomendaciones para prevenir la transmisión de infecciones, en especial al lavado de manos.

POR VÍA RESPIRATORIA 

Al hablar, toser, estornudar o llorar, un niño que porta una infección del tracto respiratorio emite gotas que suelen contener partículas infectivas. Cuando estas ingresan por la boca, la nariz y los ojos de las personas en el entorno cercano, contagian la enfermedad. Las manos suelen colaborar en la diseminación de microorganismos, si no se las higieniza de manera adecuada luego de toser o estornudar. 

Por eso, enseñar a los niños medidas preventivas, como cubrirse la boca con el pliegue del codo al toser o estornudar, y luego lavarse las manos, es una estrategia efectiva para evitar la diseminación. Asimismo, se deben desinfectar las superficies correctamente, para evitar la perpetuación de los agentes infecciosos.

POR SANGRE

Esta vía rara vez se asocia al contagio de infecciones en el ámbito escolar. Si bien las mordeduras son frecuentes entre los niños, para que haya transmisión debe haber una cantidad evidente de sangre en la boca del mordedor, que debe ejercer la acción durante un tiempo suficiente como para transferir el fluido a la víctima. 

La vacunación contra virus que pueden transmitirse por esta vía, como el de hepatitis B, anula la posibilidad de contagio. En cuanto al VIH, al considerar su baja supervivencia en el ambiente y las características que debería tener la mordedura, el contagio resulta muy poco probable.